Espacio de Atención en Psicoanálisis: consultas y derivaciones - 15 2 517 3709

ESCUELA FREUDIANA DE LA ARGENTINA

Fundada por Oscar Masotta en 1974

2016-09-23 | 2016-01-24

Jornadas 2016: "La subversión del sujeto en la práctica del análisis"

Viernes 23 de septiembre de 14:00 a 20:30 y sábado 24 de septiembre de 10:00 a 20:00

Las Jornadas Primavera se vienen desarrollando  desde el año 1989 de manera continuada. Están invitados a participar con sus trabajos tanto los miembros  y los participantes de la Escuela como todos aquellos interesados en el discurso del psicoanálisis que se sientan convocados por la propuesta. Las presentaciones de los expositores  se realizarán  en dos modalidades: Paneles y Mesas de trabajos libres simultáneas.

Programa

VIERNES 23

14:00 hs. Acreditación

14:15 hs. Palabras de apertura: Andrés Barbarosch

14:30 hs. MESAS DE TRABAJOS LIBRES
SALA 1
Patricia Gaviola
Gabriela Odena
Carola Oñate Muñoz
Marisa Plastina
Coordina: Andrés Barbarosch

SALA 2
Yanina Marcucci
Valeria Moore
Emiliano Verona
Coordina: Victoria Moreno

15:50 hs. MESAS DE TRABAJOS LIBRES
SALA 1
Gabriela Correia
Diego Fernández
Liliana Ganimi
Gabriela Nuñez
Coordina: Aida Canan

SALA 2
Diana Averbuj
Luz Lemos
Juliana Pichetto
María del Rosario Tosso
Coordina: Susana Stanisio

17:10 hs. MESAS DE TRABAJOS LIBRES
SALA 1
Aida Canan
Adriana Hercman
Gustavo Pita
Claudia Valenti
Coordina: Susana Stanisio

SALA 2
Ana Laura García
Paula Naccarato
Patricia Pirolo
Clara Zylbersztajn
Coordina: Victoria Moreno

18:30 hs. RECESO

18:45 hs. PANEL
El discurso analítico es el lazo social determinado por la práctica de un análisis
Andrés Barbarosch
Clelia Conde
Alicia Russ
Anabel Salafia
Coordina: Diana Averbuj

SÁBADO 24

10:00 hs. MESAS DE TRABAJOS LIBRES
SALA 1
Lilia Cristiani
Victoria Moreno
Agustín Muñoz Cabrera
Marcela Ramunni
Coordina: Adriana Hercman

SALA 2
Analía Freiberg
Irene Glecer
Samantha Peschi
Graciela Zagarese
Coordina: Aida Canan

11:20 hs. PANEL
Un significante puede ser cada uno de ustedes, en el nivel donde existen como sexuados
Osvaldo Arribas
Verónica Cohen
Alicia Hartmann
Clara Salz
Coordina: Aida Canan

13:05 hs. ALMUERZO

14:20 hs. MESAS DE TRABAJOS LIBRES
SALA 1
Jorgelina Estelrrich
Patricia Mora
Stella Maris Nieto
Juana Sak
Coordina: Miriam Allerbon

SALA 2
Silvia Perusco
Ana Lanfranconi
Cristina Ochoa
Coordina: Diana Averbuj

15:40 hs. MESAS DE TRABAJOS LIBRES
SALA 1
Noemí Ciampa
Rita Chernicoff
Laura Fumarco
Susana Stanisio
Coordina: Carola Oñate Muñoz

SALA 2
Maria Cristina Babich
Miriam Dios
Marisa Rosso
Alexandra Belnicoff
Coordina: Aida Canan

17:00 hs. RECESO

17:15 hs. PANEL
La división del sujeto entre el saber y la verdad
Marta Nardi
Ursula Kirsch
Noemí Sirota
Norberto Ferreyra
Coordina: Susana Stanisio

19:00 hs. palabras de cierre
Ursula Kirsch

19:15 hs. Brindis

A continuación se encuentran el argumento y los ejes de las jornadas y una serie de "Lecturas".

Argumento

Jacques Lacan en reiteradas ocasiones vuelve sobre lo que en su retorno a Freud dio en llamar la subversión del sujeto.

Aún hoy, los psicoanalistas intentamos interpretar a qué se refiere  Lacan con el retorno a Freud sin dejar de considerar, que una divergencia entre ambos puede simplemente servir para acentuar una convergencia en lo que los guía: la práctica del análisis.

Freud compara dos clases de dificultades que debe atravesar el psicoanálisis, intelectual y afectiva, que al final concluyen en lo mismo, no hay entendimiento con una causa por la que no se tiene simpatía.

El yo, la captura en la  imagen especular, la dualidad que impone el narcisismo constituye una de las mayores dificultades para el análisis que pone en juego el inconsciente y la terceridad.

Freud, librándose a una especulación, dice que el amor propio de la humanidad ha sufrido tres graves heridas por parte de  la investigación científica.

La serie que Freud presenta comienza con  

  1. Copérnico que introduce una  afrenta cosmológica  al narcisismo con el heliocentrismo al desalojar a la tierra del centro universo.
  2. Darwin una afrenta biológica al decir que la especie humana no se distingue  de las otras.
  3. El mismísimo Freud  que produce la afrenta psicológica,  al  decir con la hipótesis del inconsciente que el yo no es el amo en su propia casa.

Lacan plantea algunas divergencias con esta serie freudiana, en particular con el lugar de Copérnico. En tanto que la inspirada conjetura según la cual los planetas se mueven circularmente alrededor del Sol, fue fácilmente refutada por Kepler, que plantea que los movimientos orbitales de los planetas tienen forma elíptica.

Si Copérnico sustituyó el mundo geocéntrico e incluso antropocéntrico por el heliocéntrico  la elíptica de Kepler da paso al universo sin centro de la astronomía moderna.

La trayectoria elíptica altera la aparente armonía del círculo y la esfera,  en cierta medida,  como el yo en su unidad ilusoria se ve subvertido por la dimensión del inconsciente en el análisis.

Porque de cualquier manera,  tal como dijo  Lacan los planetas  no hablan por lo cual la comparación de la subversión del sujeto con la trayectoria elíptica nos deja bien a la entrada de la práctica del análisis, a menos que sigamos sus alternativas en la carta desviada o distraída, aquella cuyo trayecto ha sido prolongado, “carta en sufrimiento”, simple an odd (en inglés), bizarre (en francés), del orden de lo singular,  verdadero sujeto del cuento de Poe en el escrito sobre “El Seminario La carta robada” de Lacan, y aún así siguiendo su trayectoria no alcanzaría a recubrir la carta forzada de la clínica. Lo que implica el síntoma en transferencia y el desciframiento del goce del mismo en la interpretación.

Porque Lacan antes de llegar a decir que el hombre habla con su cuerpo dijo que el psicoanálisis implica por supuesto lo real del cuerpo, de lo imaginario de su esquema mental y la cadena significante.

Porque antes de hablar de la teoría de los goces, había hecho surgir  a partir de un poema, que tal como suele recordar Norberto Ferreyra se lee en voz alta, el Goce que es aquello cuya falta haría vano al universo, en tanto que “el universo es un defecto en la pureza del No-ser”. (Paul Valery).

Es posible entonces para Lacan, articular la práctica del análisis a partir de lo que considera el eje de la subversión freudiana: el complejo de castración, dada su preferencia por el  mito frente al complejo de Edipo.

Dice: “Encontramos en este complejo el resorte mayor de la subversión misma que intentamos articular aquí con su dialéctica. Pues, propiamente desconocido hasta Freud, que lo introdujo en la formación del deseo, el complejo de castración no puede ya ser ignorado por ningún pensamiento sobre el sujeto”.

Fingir fingir, borrar sus huellas, es hacerse sujeto del significante, sujeto que Lacan encuentra en las formaciones del inconsciente, en los efectos de fading y de elisión, en la definición del significante como aquello que representa un significante para otro significante, y también caído debajo de la barra.

Tal es así que en el Seminario XX : “Aún” vuelve a los favores que le había prestado la barra saussureana  en la Instancia de la letra, porque la barra que es la barrera resistente a la significación entre el significante y el significado, instituye la función de lo escrito, permite escribir la inexistencia del Otro (S A tachado), que  tacha al sujeto, e introduce así su división que se escribe desde entonces ($).

Andrés Barbarosch

Secretaría de Jornadas y Congresos
Responsable: Andrés Barbarosch
Co-responsables: Diana Averbuj, Aida Canan, Dora Daniel, Susana Stanisio.

Bibliografía.
Freud, S. “Una dificultad del psicoanálisis”, Obras completas, Tomo XVII, Amorrortu editores, Buenos Aires, Argentina, 1986.
Lacan, J. “El seminario sobre La Carta Robada”, Escritos 1, Siglo veintiuno editores, Buenos Aires, 1988.
Lacan, J. “La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud”, idem.
Lacan, J. “La subversión del sujeto y la dialéctica del deseo”, Escritos 2, Siglo veintiuno editores, Argentina, 2008.
Lacan, J, Seminario XX, “Aún”, clase 9 de enero de 1973, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1989.

Otras referencias.
Koyré, A, “Prefacio” e “Introducción”,  Del mundo cerrado al universo infinito, Siglo veintiuno editores, México, 1991.
Koyré, A, “Actitud estética y pensamiento científico” en Estudios de historia del pensamiento científico, Siglo veintiuno editores, México, 1986

EJES

SUBVERSIÓN

  • El sueño implica “la subversión de todos los valores psíquicos” (Freud).
  • La subversión del sujeto, el discurso de la histérica en la invención del psicoanálisis.
  • El resorte mayor de la subversión freudiana: el complejo de castración.

SUJETO

  • Sujeto clásico-sujeto freudiano
  • Sujeto del inconsciente
  • La división del sujeto entre el saber y la verdad

PRÁCTICA DEL ANÁLISIS

  • El psicoanálisis no es una  cosmovisión
  • ¿Qué es una praxis?
  • El discurso analítico es el lazo social determinado por la práctica de un análisis

Lecturas

Un breve recorrido sobre el término Praxis
Aída Canan

“Para hablar en términos concretos, ¿hay cosa alguna que distinga al alienado de los demás enfermos, como no sea el hecho de encerrarlo en un asilo, mientras que a éstos se los hospitaliza? ¿La originalidad de nuestro objeto es, acaso, de práctica (social), o de razón (científica)?”
Lacan además de interrogar en su escrito Acerca de la causalidad psíquica (1946) respecto del tratamiento del alienado; nos da un adelanto de lo que más adelante dirá acerca de nuestra práctica: es un lazo social.
Por ejemplo en El saber del psicoanalista encontramos “El lazo social precipita de esa estructura que es el discurso como simple efecto del lenguaje”. Términos todos relativos a nuestro quehacer.
Me parece oportuno destacar por otro lado lo dicho por Jacques Aubert en seminario El sinthome. “…Tengo muy presente en la mente, se me impone a través y más allá de lo que Aristóteles ha dicho sobre la praxis en la Poética, y que había retenido a Joyce, la definición de Lacan: una acción concertada por el hombre que le da la posibilidad (met en mesure), de tratar lo real por lo simbólico.”
Pero también Aubert aquí nos advierte de la necesidad de diferenciar la ciencia y la praxis, ya que dice que “Joyce quiso enunciar las reglas de esta certeza, de los problemas de la certeza y sus fundamentos respecto de los efectos de la voz sobre el significante, en una ciencia estética. Pero bastante rápido se dio cuenta de que estaba menos ligado a la ciencia que eso, y que era justamente un saber hacer con el significante”.
A lo que podemos agregar que si no se puede separar lo simbólico de lo real no es posible obtener una lógica operacional, es decir no podríamos operar.
Y por último es interesante leer en el escrito que inspiró el título de nuestras Jornadas Primavera 2016 “Subversión del Sujeto y dialéctica del deseo”, en el que Lacan dice que fue Freud quien con el Psicoanálisis logra el regreso de la verdad al campo de la ciencia, que “con el mismo movimiento con que se impone en el campo de su praxis: reprimida, retorna”.

 

Sujeto clásico-sujeto freudiano
Andrés Barbarosch

Entre las distinciones que Lacan realiza en torno al sujeto del psicoanálisis en “Subversión del sujeto…” nos propusimos considerar la manera en que introduce el sujeto freudiano, efecto del significante, a partir de lo que nombra como la división de la transparencia del sujeto clásico.
Para Lacan es por el lugar de lo interdicto (das Ding), donde se divide la transparencia del sujeto clásico para pasar a los efectos de fading que especifican al sujeto freudiano, que ejemplifica con la confusión de un lapsus y un chiste.
Una serie de oposiciones como: las del yo y el inconsciente, la transparencia y la enunciación, el conocimiento y el no saber permiten acercarnos al problema. Sin considerar aún la definición de Lacan del sujeto.
Guy Le Gaufey en su libro La evicción del origen hace un comentario al respecto, si bien vale aclarar que no es el tema principal del libro.
Dice: “Aún cuando nunca es adornado por el peligroso adjetivo “absoluto”, hay en Lacan un término que siempre es una relación, mientras que en el orden clásico se presentaba como indiviso: el sujeto. Ese nuevo sujeto, que Lacan regularmente califica de dividido, afectado en su misma notación con una barra:$ es susceptible de una definición que lo destina a ser- en relación al orden simbólico al menos- representado por un significante para otro significante”.
“La consecuencia directa de que ese sujeto ya no sea en nada reflexivo es que resulta imposible colocarlo frente a un objeto que gozara de la consistencia habitual, de lo que se mantiene unido frente a un sujeto, el que a su vez también se mantendría unido”. (Pag.219)
Más adelante, Le Gaufey señala que el sujeto es un efecto de la concatenación significante, y dice que la fórmula de “un significante es lo que representa a un sujeto para otro significante” se mantuvo hasta el final de la obra de Lacan sin alteraciones.

Castración y Goce
Jorge Linietsky

En la última página de “La subversión del sujeto…”, a propósito de la relación entre Castración y Goce, Lacan formula la siguiente precisión: “Lo que el neurótico no quiere, y lo que rechaza con encarnizamiento hasta el final del análisis, es sacrificar su castración al goce del Otro,dejándola servir para ello.”
La Castración freudiana se ve reformulada por Lacan: ya no se trata de la amenaza mayor de todas las amenazas sobre el sujeto, sino de una novedosa función para la misma. La Castración como significación “sirve” para el goce del Otro, resulta su coartada mayor y es protegida al extremo con encarnizamiento hasta el final del análisis.
Lacan encuentra aquí una formulación lógica en la que el sujeto se sustrae a la castración, “no quiere”, al mismo tiempo que se aferra a ella “ dejándola servir para ello”. Es decir, el sujeto rechaza ponerla en juego, presentarla, esto es ”sacrificarla”, cosa que Freud anticipó con extrema lucidez en términos
de amenaza y luego como “roca viva” o “lecho de roca”, pero en sentido inverso.
Es propio del neurótico el hecho de que el ­φ cuando en la estructura del fantasma ($<>a) juega del lado del sujeto determina los efectos freudianos de la castración imaginaria; si juega del lado del objeto favorece su corte sobre el patrón del falo y su posibilidad de sustitución metonímica.
¿Cuál es la estofa a la que se aplica esta castración imaginaria como significación, a la que se aferra?
Se trata de la “diferencia”, es decir, lo que el sujeto es como “diferencia”, como hendidura cualquiera sea su diferencia, como singularidad, en su palabra más íntima, en su trazo, en su verdad inconfesable, en el decir de su fantasma, en su pregunta, en el hecho de pedir, en expresarse, en reconocer, en el orgasmo, en su síntoma, en su deuda, en su apuesta, en el amor, en su falta en ser,
es decir, en el deseo.
La castración imaginaria, es decir, el ­φ operando sobre el $ del fantasma determina al mismo tiempo la función del Yo, como Yo fuerte sin hendidura ni división, destinado a cubrirla, y al que su mismo Nombre Propio molesta, de ahí que Lacan afirme que “el neurótico es en el fondo un Sin­Nombre”.
(La subversión del sujeto…)
El rechazo­ aferrado a la Castración que ha comprometido su “diferencia” hace que el sujeto deba reconocer que hacía mucho que él había renunciado a su nombre.
Ha sustraído del decir “su diferencia”, ya que ella es ahora la garantía del goce del Otro. ¿Por qué?
Porque si el Otro “por azar existiese, gozaría de ello. Y es eso lo que el neurótico no quiere. Pues se figura que el Otro pide su castración.”
El sujeto puede llegar al extremo de entregar todo lo que podría ser del orden de sus bienes, y todo su tiempo en rodeos laberínticos, es decir, su vida, “todo menos eso” . Este “todo menos eso” es la fórmula aforística que condensa Castración y Goce, y al mismo tiempo lo que denota y abre la posibilidad de su oposición y de su resolución.
La castración es el nudo, de esta manera, por el cual el sujeto toma a su cargo el goce del Otro, que no es el suyo, sino goce del Otro que no existe, goce “cuya falta hace inconsistente al Otro”. .
Lacan ha planteado de esta manera, en la formulación inicial, un obstáculo del sujeto que es estructural al dispositivo, un nuevo estatuto fantasmático de la “roca viva” en el “encarnizamiento hasta el final del análisis” por la relación entre el Goce y el significante del Otro barrado, que en el escrito ha situado topológicamente en el Grafo y orienta de un modo inaugural la posición del analista respecto del Goce. Sin la articulación del goce no se adviene al deseo; de otra manera es por identificación al analista. De allí que Lacan concluya su escrito con esta fórmula: “La castración quiere decir que es preciso que el goce sea rechazado, para que pueda ser alcanzado en la escala invertida de la
Ley del deseo.”

Fin de análisis y goce del Otro
Noemí Ciampa

Acerca de la cita tan importante del Escrito de Lacan La subversión del Sujeto: “Lo que el neurótico no quiere, y lo que rechaza con encarnizamiento hasta el final del análisis, es sacrificar su castración al goce del Otro, dejándola servir para ello”, agradezco a Jorge Linietsky su tan interesante texto Castración y Goce.
Un fin de análisis, implica una operación de caída del sacrificio de sostener la garantía del goce del Otro, en el sentido objetivo-subjetivo.
El sujeto neurótico pone en juego su castración en tanto ubica y se anoticia, en el análisis, del goce que concernía a la suposición de la existencia del goce del Otro a la que se encontraba sometido, a través de un decir que hace eco en el cuerpo.
Con la barradura del Otro, el significante de la falta en el Otro, se efectiviza ese desprendimiento tomando la palabra antes sacrificada por suponer la existencia del goce del Otro que pide su castración. Ese desprendimiento o separación tiene como referente una pérdida de goce, un plus de goce, y una rectificación pulsional que conlleva una modificación en la relación con el otro.
Es así como se constata, en un decir de otro modo, una diferencia de goce y lo singular del sujeto antes omitido; como así también se produce el pasaje del deseo de reconocimiento al reconocimiento del deseo, y la consecuente puesta en función del deseo del analista.

Lo viviente y el lenguaje
Susana Stanisio

El inconsciente son los efectos que ejerce la palabra sobre el sujeto. Dividido por efecto del lenguaje, realizándose en el lugar del Otro, el sujeto encontrará su deseo cada vez más dividido en el deslizamiento significante.
Según palabras de Lacan “ El sujeto sólo es sujeto por su sujeción al campo del Otro ”. Lugar del Otro donde surge el primer significante y el sujeto queda fijado como significante. Identificado a una marca, donde sólo existe repitiendo esa falla de la que ha surgido.
“ Un significante representa a un sujeto para otro significante “, de eso se trata en la relación del sujeto con el campo del Otro. Nos dirá Lacan en el seminario de La identificación.
En una estructura de hiancia, según las pulsaciones del inconsciente, encontramos un sujeto con cierta alternancia, donde sólo captamos pulsiones parciales.
La sexualidad entra en juego en forma de pulsiones parciales, que participan en la vida psíquica con la estructura de hiancia propia del inconsciente.
La relación con el Otro hace surgir la relación del sujeto viviente con lo que pierde, por tener que pasar por el ciclo sexual para reproducirse. Es a partir de la pulsión que intentará restaurar su pérdida original, por ser sexuado, al dar vuelta a esos objetos, un giro donde la ficción será dominante.
Así, nos dirá Lacan en el seminario de Los Cuatro Conceptos “ De esta conjunción del sujeto en el campo de la pulsión con el sujeto tal como es evocado en el campo del Otro, de ese esfuerzo por alcanzarse uno al otro, depende el que haya un punto de apoyo para la ganzeSexualstrebung. Y es el único.”

El psicoanálisis no es una cosmovisión
Gabriela Odena

Es una posible consideración de la subjetividad de la época, un cierto retorno al sujeto clásico transparente, indiviso. Donde todo sería visible y decible, es decir que todo podría ser dicho. La transparencia invisibiliza los trazos significantes y el resto que adviene del borramiento de las huellas. Resto, como lo que del saber es evacuado por la verdad.
El saber no sabido, en exilio forzoso en un discurso determinado, tal como se presenta en el discurso capitalista, no es interrogable en el lugar de la verdad. Se presenta como una acumulación infinita de saber en un tiempo diacrónico, sin cortes, al tiempo que es imposible de eliminar. Lo reprimido retorna en las formaciones del inconsciente o irrumpe en lo real. Este sujeto de la ciencia que es el sujeto del psicoanálisis, a la vez que sobredeterminado por una cadena significante, puede franquear esa determinación considerando que la sobredeterminación proviene de un discurso y su praxis, y no de una causa. Está como fundamento o destino.
Freud, al introducir la protonseudos como el lugar del engaño fundamental del sujeto en la histeria, al reconocer una cadena de falsos enlaces en el discurso, que en la práctica de un análisis conducen a la puesta en escena del saber inconsciente, hace emerger la dimensión del engaño, propia de la cadena significante. Es Freud quien puede escuchar esta articulación de los elementos reprimidos en la histeria, y es en una operación de sustituciones que hace lugar al saber inconsciente reprimido. Así trabaja en 1895 con el caso Emma, en el “Proyecto de una psicología para neurólogos”.
Lo real no es lo objetivo. El sujeto es capaz de servirse de los significantes para engañar. Este pasaje señala lo que Freud introduce como movimiento de subversión en su práctica en su descubrimiento de lo inconsciente como saber no sabido y que Lacan desliza hacia el sujeto en su retorno a Freud.
La subversión del sujeto de la ciencia que es el sujeto del psicoanálisis es la puesta en escena del saber no sabido, en el análisis. La falta inherente al advenimiento de un saber. La función de desconocimiento del yo se liga a la pasión de la ignorancia como satisfacción narcisista. Una de las tres heridas narcisistas, mencionadas en el argumento de las Jornadas 2016, que Freud pone de manifiesto: “El yo no es amo en su propia casa”. En el psicoanálisis se trata de un saber en acto que intenta desarticular el “no querer saber nada”, el mantenerse en la ignorancia.
Desconocimiento o ignorancia de los efectos de la ciencia por el sujeto, que Jean-Claude Milner ubica en su libro "La política de las cosas" en el uso de la palabra evaluación. Homonimia embustera la llama, despojada ya de lo que la ciencia hace de este concepto y según el campo, sofisticados aparatos y lenguajes formales, como lo inicuo de ella. La iniquidad es suponerle una verdad previa a la evaluación. La aritmética del uno de la diferencia se pierde en su entrada en la estadística. Allí no constituye una diferencia. El saber no sabido queda no sólo ignorado en sus efectos, sino que deja de ser una palabra al interrumpirse una dialéctica, para ser una consigna-saber absoluto que recubre las cosas. Los procedimientos de evaluación están fijados de antemano. No requieren ningún saber teórico ni empírico. En conjunción con la transparencia del sujeto clásico, forcluyen al sujeto que es efecto del advenimiento de un saber, el suyo, en el lugar de la verdad. En su lugar, un sujeto marcado por lo inerte, un sujeto de evaluación que se convierte en cosa pasiva, preludio del enlace entre lo inicuo y el consenso con el pre-texto del bien público.

"El sujeto, lo subjetivo y lo real": 26 de agosto, 19.30 hs

"La dimensión hasta ahora eludida de la comprensión del freudismo, es que lo subjetivo no esta del lado del que habla. Lo subjetivo es algo que encontramos en lo real".
Lo subjetivo aparece en lo real en tanto supone que tenemos enfrente un sujeto capaz de valerse del significante no para significar algo, sino precisamente para engañar sobre lo que ha de ser significado".
Jacques Lacan, Seminario Las psicosis, clase del 11 de abril de 1956.

Panelistas:
Osvaldo Arribas, Ursula Kirsch y Anabel Salafia

Para entrar al discurso del psicoanálisis. Freud/Lacan articulación "Nuevas aportaciones acerca del síntoma"

Proxima clase: viernes 17 de noviembre

Anabel Salafia

Columna de autor

Textos, escritos y presentaciones

de los miembros de la EFA

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