Oscar Masotta falleció en Barcelona el 13 de septiembre de 1979, a los 49 años. A los pocos días, el diario español El País publicó una nota de Alberto Cardín cuyo título lo identificaba como psicoanalista y cuyo subtítulo destacaba su condición de fundador de la Escuela Freudiana Argentina.[1] Es decir, cinco años después del acto fundacional en 1974, aquello que Masotta había contribuido a crear con otros, comenzaba a convertirse en una de las marcas desde las cuales se narraba retrospectivamente su trayectoria.
Ese acto de fundación dio lugar a la existencia de la primera Escuela de psicoanálisis en América, en relación con la transmisión de Freud y la enseñanza de Lacan.
El Acta de Fundación se firma el 28 de junio de 1974, un tiempo después, debido a una escisión, Oscar Masotta junto con Norberto José Ferreyra, Anabel Salafia y otros nombran la Escuela que seguirá la línea de Oscar Masotta, Escuela Freudiana de la Argentina. Esta precisión constituye un aporte que es fundamental para nuestra historia. “Se inaugura así, en ese momento, la posibilidad de existencia de un campo que retornaba, como efecto de esa enseñanza, nombrado como lacaniano. Es en esta orientación que se inscribe la transmisión de esta Escuela.”[2]
Hablar de Masotta psicoanalista, fundador con otros de nuestra Escuela y pensar su labor como introductor de la enseñanza de Jacques Lacan en nuestro país y en lengua castellana, exige ciertas precisiones que son necesarias. No se trata de señalar una nacionalidad, territorio o geografía. Ubicar su lugar en el psicoanálisis requiere considerar la dimensión de su práctica como analista y las resistencias que esa posición pudo suscitar.
Hay una preocupación que Norberto Ferreyra manifestó en distintos lugares. Una referencia está en el texto con el cual propone practicar en la Escuela “Lectura de Masotta”, donde señala una dificultad no solo histórica. Según su lectura, “A Masotta se lo aceptó como crítico de arte, ensayista, pero no mucho como fundador, con otros, de una Escuela de psicoanálisis, la Escuela Freudiana de la Argentina en 1974, y menos aún como analista. Esa dimensión del hacer de Masotta siempre se rechazó”.[3] Esta observación ofrece una orientación fundamental. Desde esta perspectiva es posible ubicar la importancia en la operación de lectura, enseñanza y transmisión que Masotta realizó: no se limitó a importar o reproducir una teoría elaborada en Europa, produjo las condiciones para que la lectura lacaniana de Freud pudiera practicarse, instalarse, discutirse y adquirir una inscripción propia dentro en campo psicoanalítico en argentina. Uno de los textos que permite comprender especialmente su posición es “Sigmund Freud y la fundación del psicoanálisis”, una conferencia que tuvo lugar en Buenos Aires en el año 1973 posteriormente incluido en Ensayos lacanianos. En el Prólogo escrito en 1976, Masotta subraya que importan menos los puntos de la teoría presentados como terminados que “las tramas de las cuales afirmamos que deben ser investigadas”.[4] En ese marco define “la teoría psicoanalítica como investigación y como práctica”. La conjunción resulta decisiva: la teoría no aparece separada de la experiencia y la práctica no puede sostenerse sin trabajo conceptual. Este modo de presentar el libro permite releer el capítulo dedicado a Freud: interrogar la fundación del psicoanálisis significa volver a los conceptos inaugurados por Freud para hacerlos trabajar, examinar sus dificultades y seguir las consecuencias que adquieren bajo la lectura de Lacan. La formulación modifica el estatuto mismo de sus textos: no se ofrecen como respuestas definitivas, sino como momentos de una investigación que permanece abierta.
Al referirse a la conferencia de 1973, Masotta escribe: “(…) Yo pensé que no era preciso hablar mucho, pero sí que había que hacerlo con precisión. Había que valorizar las palabras”.[5]
La lectura que Masotta realiza de Freud se encuentra marcada por la enseñanza que recibe de Lacan. Y esto es lo que pone en juego su práctica con otros. El «retorno a Freud» propuesto por Lacan no significa repetir los textos freudianos. Retornar no es restaurar una doctrina intacta, sino que supone recuperar la radicalidad del descubrimiento freudiano del inconsciente, recuperar la fuerza problemática y sus condiciones específicas frente a ciertas lecturas posteriores que podían intentar volverlo compatible con una psicología del yo o con una concepción del individuo como unidad autónoma. Valorizar las palabras adquiere una resonancia singular, es necesaria la precisión de los términos para orientarse en la práctica.
En este contexto adquiere particular importancia una formulación de Masotta que dice: “El inconsciente freudiano no sólo está estructurado como un poema sino que bien entendido está estructurado como un chiste”[6]. Tanto en el poema como en el chiste, lo que está en juego es que el inconsciente en tanto saber no sabido se constituye al hablar y el lenguaje es su condición. El movimiento de retorno a Freud propuesto por Lacan restituye la función de la falta, la división del sujeto efecto del significante y la imposibilidad de situar al deseo como correlato de una necesidad perdida por la entrada en el lenguaje.
Sigmund Freud funda el psicoanálisis no porque agrega el inconsciente como objeto de conocimiento – sino porque en su experiencia produce movimientos y conceptos —inconsciente, pulsión, transferencia y repetición— capaces de transformar las coordenadas que modifican del estatuto del sujeto, en tanto que dividido del objeto in-decible en tanto que falta, del saber y de la verdad. La fundación constituye, en este sentido, la apertura de un campo de problemas que no queda agotado por su momento inaugural. Precisamente por ello puede haber retorno, lectura y transmisión.
Ahora bien, la proximidad entre la interrogación acerca de aquello que Freud funda –el campo del psicoanálisis– y la participación de Masotta con otros, décadas después, en la fundación de la Escuela Freudiana de la Argentina destinada a sostener su enseñanza y transmisión, permite establecer una relación particularmente fecunda. Son dos acontecimientos de estatuto diferente. Sin embargo, ambos momentos pueden ponerse en relación a partir de una pregunta: ¿qué significa producir las condiciones para que el psicoanálisis exista y pueda transmitirse?
El Acta de Fundación permite pensar la creación de una Escuela no como un acto administrativo, sino como una intervención que compromete a quienes se reconocen en una tarea común. Fundar una Escuela significa producir un lugar desde el cual puedan sostenerse una práctica, una enseñanza y una transmisión.
La Escuela surge después de años de lecturas, seminarios y grupos de estudio. No antecede al trabajo de lectura, sino que emerge de él. Y a diferencia de una institución, hay Escuela porque hay acto analítico. La formación del analista no puede reducirse a la acumulación de conocimientos ni a la obtención de un título: implica una práctica con otros que no es sin consecuencias para quien la practica.
Esta perspectiva permite comprender por qué referirse a Masotta exclusivamente como “lector de Freud, introductor de Lacan en la Argentina” resulta insuficiente; el alcance de su práctica no se agota allí. Oscar Masotta seleccionó problemas, estableció articulaciones conceptuales, produjo lectores, generó interlocutores y organizó espacios destinados al estudio y a la transmisión. Sus seminarios, grupos de investigación, conferencias, publicaciones y espacios de formación constituyeron diferentes momentos de esa operación. Una práctica que no se produjo en un espacio teórico neutro, sino desde condiciones históricas, culturales y políticas determinadas en la Argentina desde donde reelabora y crea condiciones para su transmisión En este movimiento puede situarse una dimensión fundamental de su quehacer.
Leer, formarse, transmitir y fundar no son actividades independientes, sino operaciones estrechamente vinculadas. Así puede situarse la singularidad de Oscar Masotta en su práctica como psicoanalista, y una de las dimensiones más perdurables de su legado. Sostener una práctica de discurso con otros que hace posible que una enseñanza – la de Freud y Lacan- se vuelva transmisión.
La propuesta de Norberto Ferreyra, “Lectura de Masotta”, de sostener una práctica de lectura “trabajar sus textos para transmitir, en lo posible, tanto lo que tenía lugar como ‘saber’ como el estilo de transmisión que su deseo de enseñante le imponía” permite ubicar esta cuestión hasta el presente.
La propuesta desplaza el homenaje puramente conmemorativo hacia una práctica de lectura con otros: volver a los textos de Masotta para hacer trabajar nuevamente los problemas y con ello la posibilidad de hacer avanzar el discurso; algo del orden de una apuesta para que el psicoanálisis siga.
Recordarlo como fundador constituye un punto de partida, pero no basta para dar cuenta de su práctica. La Escuela puede alojar y sostener ese trabajo en la medida en que mantiene abiertas la lectura y la discusión.
La posibilidad de trabajar en relación a la transmisión que hizo Oscar Masotta del discurso del Psicoanálisis en referencia a Freud y Lacan no se trata solamente de conservar sus formulaciones, sino de una práctica con otros que se sostiene en interrogar el movimiento de lectura y enseñanza mediante el cual fue posible abrir un campo de trabajo en nuestro país y producir efectos que continuaron más allá de su propia vida.
Patricia Pirolo, Buenos Aires, septiembre de 2026.
Bibliografia Consultada.
- Masotta, Oscar. Ensayos lacanianos. Barcelona: Anagrama, 1976. Prólogo (Londres, marzo de 1976) y “Sigmund Freud y la fundación del psicoanálisis”, conferencia en la Facultad de Medicina, 1973.
- Masotta, Oscar y otros. Acta de Fundación de la Escuela Freudiana, 28 de junio de 1974.
- Estatutos de la Escuela 1991 https://escuelafreudiana-arg.org/sitio/escuela/estatutos-de-la-escuela/
- Ferreyra, Norberto. “Lectura de Masotta”. Cartilla 2026.
- Anabel Salafia y Norberto Ferreyra en JORNADA 50 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DE LA ESCUELA FREUDIANA DE LA ARGENTINA.LA FUNCIÓN DE LA ESCUELA EN LA TRANSMISIÓN DEL PSICOANÁLISIS.
- Cardín, Alberto. “Fallece en Barcelona el psicoanalista Oscar Masotta”. El País, Cultura, 16 de septiembre de 1979.
[1] Cardin, Alberto. «Fallece en Barcelona el psicoanalista Oscar Masotta». El País, Cultura, 16 de septiembre de 1979
[2] Norberto Ferreyra 1991. Estatutos. ://escuelafreudiana-arg.org/sitio/escuela/estatutos-de-la-escuela/
[3] Norberto Ferreyra “Lectura de Masotta” https://escuelafreudiana-arg.org/sitio/
[4] O. Masotta en Ensayos Lacanianos. Prólogo. Londres 1976
[5] O. Masotta en Ensayos Lacanianos. Prólogo. Londres 1976
[6] O. Masotta en Ensayos Lacanianos. «Sigmund Freud y la fundación del psicoanálisis»