El a es un objeto que proviene del Otro y que, en su pasaje por el lenguaje, recibe una marca del Otro y constituye al sujeto.
La angustia va a ser una consecuencia de que esa economía libidinal se interrumpa.
El sujeto se constituye sustituyéndose a sus propios dobles.
La función topológica que les permite formular de forma clara lo que conviene introducir, este enigma, es la noción de un exterior anterior a toda interiorización.
El deseo inconsciente tiene una relación intrínseca a la falta.
El objeto causa está detrás del deseo.
La emergencia del objeto está ahí; en lugar de la señal de angustia, aparece el objeto, dice Lacan. ¿Por qué angustia? Porque aparece el objeto que es el objeto causa del deseo, y ante eso el sujeto se divide. Se divide o entra en fading, desaparece.
El objeto no es del sujeto, sino que proviene de este Otro del cual es extraído.