Amor, odio, ignorancia, pasiones del ser que Lacan trabaja desde el inicio de su enseñanza y las enlaza permanentemente a la transferencia.
Es la función de la palabra que instaura la dimensión del ser en el cachorro humano como falta en ser. Nuestra apuesta es trabajar con la palabra, como lo ha sido desde la misma fundación del psicoanálisis. La palabra introduce una hiancia, un hueco gracias al cual es posible la experiencia analítica.
¿Cómo se juegan las pasiones en la dirección de la cura? El amor y el odio pueden oficiar de motor o de obstáculo, poner en movimiento el recorrido de un análisis, pero también pueden detenerlo. La pasión de la ignorancia bascula entre el no querer saber y la propiciatoria demanda de análisis cuando el saber no sabido apremia al sujeto a interrogar sus síntomas.
Es la falta en ser que induce al sujeto a una demanda insaciable hacia el Otro para que lo colme y lo calme, efecto de una fascinación imaginaria que prescinde del saber inconsciente.
Pasiones que persisten en un destino inexorable, eclipsando la subjetividad. Allí radica nuestro desafío en la dirección de la cura para que otro horizonte sea posible.
Ejes:
Las pasiones en RSI
Amor, odio, odioamoramiento en la transferencia.
El analista: carencia en ser.
Sentimientos, afectos, pasiones.
Consecuencias de los efectos de las pasiones en el lazo social.