Difusión
HACER MEMORIA

Presentación del espacio
Desde el Directorio, a través de la Secretaria de Difusión damos a conocer un nuevo espacio: Hacer memoria.
La politica de trabajo que orienta la práctica de hacer escuela implica tambien hacer historia.
Practicar la memoria de aquellos hechos o acontecimientos cuyas marcas constituyen referencias en nuestra experiencia, leer nuestras marcas hace al porvenir.
¿Cómo aquello está vivo hoy en nuestra práctica?
Creemos que esta práctica es vital, porque pone en juego al inconsciente en tanto es un tipo de memoria particular, que implica la función del olvido como el agujero que hace lugar a la verdad y al retorno como falla en el saber, es decir como síntoma.
Así entendemos que en esta lógica se inscribe esta propuesta de trabajo que hace lugar al decir respecto de aquellas marcas
En una apuesta para que el Psicoanálisis siga: NO HAY PORVENIR SIN HISTORIA.
En archivo adjunto enviamos el texto con el que abrimos este espacio que invita a Hacer Memoria en ocasión de conmemorar el nacimiento de Jacques Lacan el 13 de Abril de 1901, convoca a practicar la lectura de aquellas marcas que siguen dando que hablar.
Patricia Pirolo Responsable Secretaría Difusión
Analia Freiberg. Co-responsable
Colaboran Cristina Bacchetta y Noemi Sirota.

Oscar Masotta. H(a)cer memoria
Agradezco a la Secretaria de Difusión de la EFA y especialmente su responsable Patricia Pirolo, por esta iniciativa.
La escritura que el título propone me da la oportunidad de enlazar esta creación de Norberto Ferreyra, el “h(a)cer”[i] (con el a entre paréntesis), es decir, tal como lo formaliza J. Lacan: a causa de deseo, letra que nombra la falta de objeto, con lo dicho por Masotta el 13 de julio de 1979 [ii] hablando de la memoria y la historia. Él decía : “Con la historia siempre hay que tener cuidado: siempre se termina encontrando el sentido en la dirección de los acontecimientos, siempre se ve uno evolucionando. Esto no significa negar la experiencia: si se me permite el lugar común, diré que con el tiempo se aprende”.
Y esta propuesta de Norbero Ferreyra la podriamos leer en esta clave de lo dicho por Oscar Masotta. Y de ese modo la letra (a) nos indica que se trata de un h(a)cer “resguardo de la falta”; no se trata, entonces, de historizar ni de memorizar si entendemos esto por el registro “objetivo” de algo, sino de esa memoria, tan especial que es el inconsciente, una memoria no sin olvido.
Recordando el tiempo de la facultad de Filosofía y Letras, allí en la Av. Independencia, entre el 72 y el 74, en ese momento las carreras de psicología, socio, letras, historia y antropología estaban juntas, se cursaban en las mismas aulas y tambien habia materias en común. Entre clases y asambleas, salidas a la calle, tomas y actos. La noche de los bastones largos del 66, con el mayo francés como telón de fondo, el cordobazo, la dictadura de Lanuse que recién habia sido vencida en las urnas, ganando el peronismo por un porcentaje abrumador. En ese contexto con las cátedras nacionales, Mao y Marx como bibliografías de base en casi todas las materias. En ese contexto corria el rumor que había alguien, un tal Oscar Masotta que daba clases de Lacan y del psicoanálisis Lacaniano, en la facultad de medicina, que habia que escucharlo!!!!, alguien diferente a todo lo que veníamos escuchando. Grupos de estudio que existían desde el 66. Masotta no sólo difundió, sino que fundamentalmente produjo discurso, sumó al discurso del psicoanálisis.
El 16 de setiembre de 1979, Alberto Cardinal, del diario El País, de España, reproducía la información de la muerte de Oscar Masotta, ocurrida pocos días antes, el 13 de setiembre, “maestro y máximo exponente del psicoanalísis Lacaniano en lengua española”
Fundador de la Escuela Freudiana de la Argentina, el 28 de junio de 1974, junto a otros argentinos, primera Escuela Lacaniana en América Latina referenciada en la École freudienne de París.
Luego, ya en el exilio, fundaba La biblioteca freudiana de Barcelona y el Instituto gallego de estudios freudianos.
Tal vez porque es setiembre, tal vez porque esa brisa tibia y cambiante, nos lo recuerde, queremos h(a)cer memoria en relación a quien marcó la historia del psicoanálisis en Argentina. Oscar Masotta pasó del estructuralismo a Lacan y forjó su obra, y junto a ella se constituyó en el nombre de una causa, la causa del psicoanálisis Lacaniano en Argentina.
Acto de fundación que no era posible sin otros. Acto que marcó un antes y un después.
A partir del 24 de marzo de 1976, y en verdad desde unos años antes, todo habia cambiado en Argentina, ya no era posible hablar, la mordaza, la persecución, las desapariciones, una oscura noche se cernía sobre nosotros, los que veníamos de los happenings, del Di Tella, de Tucumán arde, de Sartre, Lacan y Marx. Perón, Evita y el Che. Un profundo silencio invadió las calles y nuestros corazones no se detuvieron, la práctica del análisis, su enseñanza y, ante tanta adversidad, la Escuela fue un refugio y un motor.
Una causa para continuar, un deseo para seguir saliendo al encuentro del deseo.
Masotta escribió el prólogo del Seminario 11[iii]. Uno de los seminarios editados comercialmente que más tempranamente llega a Buenos Aires era el 77. Dice alli, se trata de un seminario de 1964, que es pilar en el psicoanálisis Lacaniano, aparece en lengua hispana apenas 4 años después de la versión concluida, la llegada de esas traducciones en lengua española fueron tambien un gran aporte en la formación de analistas
La Escuela es un dispositivo de Transmisión con el cual se dice el psicoanálisis como una enseñanza.[iv] (Anabel Salafia, El Sigma.com)
La Escuela no se confunde ni con el acto analítico, ni con la práctica del análisis. La Escuela es el resultado de esa práctica.
Dice Masotta en 1974, en Lecciones de Introducción al Psicoanalisis [v]: el psicoanálisis se trata de una experiencia del inconsciente hacia la que es el deber del sujeto dirigirse, una vivencia de lo indomable del deseo. “No se trata entonces de ‘asumir’, se trata de operaciones de resguardo de la falta” …no se trata de algo que deba ser dicho al sujeto…la castración no puede ser un tema de diálogo.
Esta es la postura ética que Masotta trasa y traza, marca.
Pregunta y se pregunta en la Presentacion del 13 de julio de 1979 [vi] “¿Hay psicoanalistas “lacanianos”? ¿Qué es un psicoanalista Lacaniano? Contestaré que si y definiré la Escuela Freudiana de la Argentina como el producto, como el efecto de una cierta experiencia…”
Hoy quizás podriamos agregar a esta definición de Oscar Masotta, una orientación en nuestro hacer escuela según el deseo de que la Escuela no sea tomada solo en su dimensión instituciónal, que no sea invadida por el discurso universitario, que no se feudalice [vii]. Se trata del lugar del analista, del autorizarse de él mismo [viii] y con algunos otros[ix]. Y también se trata del dispositivo (donde es posible), que da testimonio del análisis y transmite esa experiencia. El dispositivo del Pase y sus consecuencias, cuenta de si ha habido análisis o no, y la importancia de esto, para el sostenimiento del discurso del psicoanálisis. ¿Cuáles son las consecuencias de la existencia del psicoanálisis? Pregunta que sostuvieron Freud y Lacan, que Masotta recogió y sostuvo, y Hoy también sostenemos.
Buenos Aires, 13 de Setiembre de 2025
Cristina Bacchetta
[i] Norberto Ferreyra. Transmitir la transmisión Ed. Kliné
[ii] Homenaje a Oscar Masotta. Ediciones Paradiso. Pg. 7
[iii] Jacques Lacan Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Ed. Barral 1977
[iv] Oscar Masotta y la fundación de la Escuela Freudiana. Anabel Salafia El Sigma.com https://www.elsigma.com/historia-viva/oscar-masotta-y-la-fundacion-de-la-escuela-freudiana/91
[v] Conjetural nro. 20. El nombre de una apuesta: Oscar Masotta
[vi] Homenaje a Oscar Masotta. Ediciones Paradiso ídem
[vii] Oscar Masotta y la fundación de la Escuela Freudiana. Ibid
[viii] J. Lacan Proposición del 9 de octubre de 1967. Sobre el psicoanálisis de la Escuela.
[ix] N. Ferreyra. El decir y la voz y Notas para un analista. Ed. Kliné pg 97

Cien años del texto «La negación» de S. Freud
“Es apasionante asistir al nacimiento de un concepto” nos dice el ensayista francés Claude Jaeglé en su prefacio al libro “Voz del eco” de Erik Porge. Aunque valga la aclaración de que antes de la publicación de este ya centenario ensayo, Freud ya había prestado oídos a La negación: en su libro del chiste, en ciertas técnicas de figuración de lo contrario y el empleo del contrasentido; en el caso Dora y su habitual respuesta: “No me acuerdo de eso”, por citar solo algunos ejemplos.
La pluralidad de nociones y términos que este breve artículo nos presenta ya estaban dispersas en la obra freudiana desde su temprano “Proyecto de una psicología para neurólogos”, en “Pulsiones y sus destinos” entre otros. Aunque tal vez no resulte excesivo considerar que también sean tributarios de la experiencia intelectual del joven Freud en sus estudios de filosofía aristotélica y psicología empírica con Franz Brentano.
El texto “La negación” comienza con una serie de ejemplos: “Usted pregunta quien es la persona del sueño. Mi madre no es”. El rechazo es subsiguiente a la ocurrencia, es decir: lo reprimido accede a la conciencia a condición de ser negado. Lo que implica un movimiento doble: cancelación de la represión y su mantenimiento. Puede que de ello resulte una aceptación intelectual sin que la represión sea cancelada debido a la separación respecto del proceso afectivo.
La actividad judicativa cumple con la función de afirmar o negar contenidos de pensamiento y de inmediato, el texto hace referencia al juicio adverso (Verurteilung), sustituto de la represión que al no requerir de la misma implica una decisión conciente. Freud sostiene que, a partir del símbolo de la negación el pensar se liberaría de las restricciones de la represión. Si consideramos que nuestros pensamientos están hechos de palabras, tal liberación estaría en relación directa con la función de la palabra. La negación no es un término del inconsciente: el sujeto en tanto hablado no niega. La negación sería justamente, la barrera que el sujeto interpone respecto del ser hablado por el inconsciente. El inconsciente se hace discurso a partir de la negación.
Más avanzado el texto, Freud plantea dos tipos de juicios: El juicio de atribución que atribuye a una cosa propiedades; buena, mala, útil, dañina y se expresa en términos pulsionales orales: “esto lo como, esto lo escupo”. El agente de este juicio es el yo placer, al cual Freud cualifica como purificado en la medida en que introyecta lo placentero tanto como proyecta lo displacentero. El corolario de las sucesivas proyecciones de lo displacentero será la constitución de un objeto ajeno y hostil.
El otro juicio, el de existencia cuyo agente será el yo de realidad definitivo recae sobre la existencia real de una cosa del mundo representada. Ya no se trata de si algo percibido, una cosa del mundo debe ser acogida en el yo, sino de si algo representado dentro del yo puede ser reencontrado en la percepción (realidad). Nuevamente la polaridad adentro-afuera. Lo representado, lo subjetivo es interior; lo real está presente también ahí afuera. Esto conlleva una renuncia al principio de placer. Ya no sólo es importante que la cosa del mundo (objeto de satisfacción) sea buena y sea así incorporada al yo, sino que se encuentre ahí en el mundo exterior si es que resulta necesaria. El objetivo de la prueba de realidad no será encontrar en la percepción real un objeto que corresponda a lo representado, sino volver a encontrarlo, convencerse de que aún está en la realidad. Y concluye que la condición para que se instaure el examen de realidad es necesario haber perdido objetos que en el pasado procuraron satisfacción.
En el seminario de “La ética”, Lacan se pregunta de qué realidad se trata, considerando que la realidad freudiana se constituye como consecuencia de la dependencia respecto del otro vía el complejo del semejante. Retomando los desarrollos del “Proyecto”, emparejará las representaciones palabra con las representaciones cosa, separándolas de Das Ding, extraña, extranjera, realidad muda, artificio topológico que supone un primer exterior (éxtimo) resultado de la proyección invertida de un interior a partir de la ausstossung (expulsión).
El tramo final del artículo articula la génesis del juicio a partir de las pulsiones primarias. La lógica se rige por un “Quiero introducir esto en mí o quiero excluir esto de mí”, lo que instaura un mito primordial del adentro y el afuera. Lo que es objeto de la bejahung (afirmación primordial) queda adentro; lo que es objeto de la ausstossung (expulsión primordial) queda afuera.
Lacan invita a su primer seminario al filósofo hegeliano J. Hyppolite, quien en su lectura del artículo de Freud sostiene que la verneingung sería sucesora de la expulsión primordial: para negar algo, ese algo tuvo que haber sido afirmado en un tiempo anterior. Lacan a su vez sostiene en el seminario de “Las Psicosis” que en el inconsciente todo no está tan solo reprimido ya que, para que algo sea reprimido primero debe haber sido admitido en el aparato. Es en este mismo seminario donde Lacan retomará el caso del Hombre de los lobos para extraer de allí la noción de verwerfung, equiparándola a la ausstossung y ubicándola en su lugar como mecanismo específico de las psicosis: verwerfung del nombre del padre. Si lo que fue expulsado de lo simbólico retorna desde lo real (alucinación), allí donde en la neurosis lo reprimido oficia como un saber no sabido, en la psicosis hay un no saber nada, ni siquiera en el sentido de lo reprimido.
Si lo reprimido accede a la conciencia a condición de ser negado, la negación tiene por condición previa la puesta en función de la represión, mecanismo que al no operar en la psicosis se expresa a través del negativismo. La verwerfung que Lacan retoma de Freud indica que el sujeto no se las arregla con la negación.
A través de este ensayo Freud retoma el más extenso y detallado desarrollo que antaño propuso en el “Proyecto” en el que expone la constitución del aparato psíquico.
Breve, intrincado, de gran riqueza y densidad conceptual, entre otras múltiples lecturas, supone la conformación de la realidad del sujeto a partir de su dependencia del otro, el intento de establecer coordenadas míticas del primigenio baño de lenguaje del ser hablante.
Agustín Muñoz Cabrera
Bibliografía
S. Freud, La negación, tomo XIX, Amorrortu editores.
S. Freud, Proyecto de una psicología para neurólogos, tomo I, Amorrortu editores.
S. Freud, Pulsiones y sus destinos, tomo XIV, Amorrortu editores.
J. Hyppolite, Comentario hablado sobre la verneingung de Freud, Escritos II, siglo veintiuno editores.
J. Lacan, Los escritos técnicos de Freud, editorial Paidós.
J. Lacan, Las psicosis, editorial Paidós.
J. Lacan, La ética del psicoanálisis, editorial Paidós.
A. Salafia, El fracaso de la negación, editorial Fundación Ross.

A 51 años del comienzo de una historia que es presente
Hoy 28 de junio de 2025, es una alegría celebrar que la Escuela Freudiana de la Argentina, nuestra Escuela, cumple 51 años de existencia.
El acto de Fundación, realizado por Oscar Masotta, Norberto Ferreyra y un poco después Anabel Salafia, marca un punto de no retorno, algo que hizo que el psicoanálisis ya no fuese el mismo, que cambie de ahí en más. Por este acto se introduce el psicoanálisis lacaniano en América Latina y se comienza a desarrollar.
En 1991 se crean los Estatuto de la Escuela hito en el cual se afirma que la transmisión del discurso del psicoanálisis es por sus dispositivos el Cartel y el Pase, lo cual hace que la Escuela sea una Escuela lacaniana.
Hay una Enseñanza desde 1974 que ha formado y forma generaciones de analistas que también a su vez para aprehender comienzan a tomar el lugar de enseñantes.
La formación del analista es permanente, dinámica, al tiempo de cada uno, al ritmo que imprime el deseo de queda quien. La Escuela da lugar a que pueda ocurrir, no hay niveles de formación como en otras Instituciones o la Universidad, sino que la orientación está en función del interés, lo cual a veces no es sencillo, pero sí productivo.
Da lugar a pensar la práctica a ordenar la práctica.
Y como la práctica se ordena por el discurso del analista, lo que se pueda elaborar de la práctica deviene en la Escuela lazo social. Lo que se puede transmitir de la práctica del análisis, sea como analista sea por la experiencia del propio análisis, hace lazo social.
Estar en este lazo social es también un refugio contra el malestar, el malestar que implica vivir en un mundo plagado de violencia, por la miseria y la guerra.
Pertenecer es pertenecer a ese lazo, autorizarse en la práctica y basarse en ella, trasmitir lo que se hace a y con otros concierne a la autorización del analista. Esta instancia hace a lo que creo es el motor de lo que se puede aprehender. Se trata en la formación del analista no de una acumulación de saber sino de la práctica del discurso.
Del Cartel y del Pase, decimos, se trata de hacer la experiencia. El Cartel con su lógica de anudamiento permite hacer un producto propio y a la vez que se ha hecho con otros, un producto hecho así relanza el trabajo.
El Pase pone en juego la posibilidad de transmitir lo que ha ocurrido en un análisis, constatar el deseo del analista, con que se hizo ese deseo. Se constata si el deseo se encuentra en disposición a dar lugar a que otro realice la experiencia de un análisis.
De la Escuela también es posible decir que se trata de hacer la experiencia, que está hecha del tiempo y el afecto, el amor necesario para construir lo propio y que el psicoanálisis siga.
Porque tenemos esta historia que nos sitúa en el presente estamos invitados a construir el futuro.
Patricia Mora
Directora de la Escuela Freudiana de la Argentina

6 de mayo de 1856 nacimiento de Freud
El inconsciente a la huella
Recordar el nacimiento de Freud, ocurrido el 6 de mayo de 1856 es h(a)cer memoria, en ese acontecimiento, de ese modo de saber especifico que Freud hizo entrar en el mundo. Esa forma de memoria particular que incluye la función del olvido como signo de verdad.
El saber y la verdad que Descartes separa, fundando el pensamiento moderno, y Freud articula al deseo.
Un saber que no se sabe a sí mismo, y por escucharse señala una relación a la verdad del deseo.
Freud nace en un tiempo de conmoción; la felicidad es una idea nueva en Europa, tras años de guerras, masacres, en diferentes lenguas y costumbres los hombres reclamaban la abolición de regímenes monárquicos, y bregaban por la propagación de los idearios de la revolución francesa, la revolución industrial los avances en el campo de la ciencia.
Las dificultades de la economía obligan a su familia a trasladarse a Viena, marcan el comienzo de su vida y dejaran huellas. Orientarán su búsqueda.
Así como las amadas piezas de arqueología ocuparon su entorno de trabajo, como testimonios de la historia de la humanidad, así el tiempo vivido en cada historia recogida del relato de aquellos que se pusieron a hablar con Freud han hecho que el Psicoanálisis tome forma en los avatares de la vida de cada sujeto en los lazos sociales.
El hablar a otro, es la materia que da lugar a que el Psicoanálisis como discurso sobreviva y anime nuestro qué hacer. Ese hablar a otro, hacerse escuchar muestra y demuestra, si hay acto analítico, que en lo que se dice algo queda excluido, algo se sustrae y da para suponer una guarida para el sujeto en la que ese modo de saber inconsciente se enlaza en transferencia, por amor y repite allí lo que con la lengua materna hizo cuerpo que habla. Inconsciente, repetición, transferencia, pulsión; términos que dan fundamento a nuestro acto.
La presencia de Sigmund Freud, su descubrimiento ha cambiado las cosas de rumbo. Cada año que recordamos su fecha de nacimiento nos coloca ante la enormidad de su producción, la agudeza de su escritura, la forma en que la polémica, el amor a la verdad, la práctica de la interrogación llevada al estatuto de una Ética, se transmite en la formación de los analistas.
Sexo y muerte nombran lo imposible en el completamiento del saber. Es de ese imposible que Lacan inventa Su real, de esa hiancia del inconsciente que Freud echó a rodar.
No es sin Freud, sin su antecedencia que J. Lacan se pone a leer ese relato, “en busca de autor” como diría Pirandello cuando articula la relación entre ficción y realidad en el fantasma lógicamente articulado.
Es contando con esa antecedencia que podemos considerar a Freud como fundador de discursividad.
A mi entender considerar el Psicoanálisis como discurso despeja ese efecto de sentido, que resiste a la transmisión, que es el efecto superyoico con correlato religioso.
Requiere que cada uno crea en su decir, el decir de Freud y haga de su acto, autorización de su lui meme. Un reinventar el psicoanálisis y se forme de su acto en el recorrido de ese retorno a Freud que Jaques Lacan ha sabido hacer, generar y transmitir; ese retorno del que nuestra formación no puede ni debe prescindir.
Noemí Sirota
Mayo de 2025

No hay Freud sin Lacan.
O
Retorno al porvenir.
Por Patricia Pirolo
“Decir tiene que ver con el tiempo, y que la ausencia de tiempo se sueña y que es eso lo que se llama eternidad”.
Jacques Lacan 15 de noviembre de 1977.
Seminario Momento de Concluir.
El 13 de Abril de 1901 nace en Paris Jacques Lacan.
Celebrar este acontecimiento pone a jugar una dimensión del tiempo en sintonía con la temporalidad que se pone en juego en el análisis –que no es cronológica sino lógica – descubierta por Freud en el inconsciente, y articulada en los desarrollos propuestos por Lacan.
Su paso por el mundo dejó su marca.
De su enseñanza es posible extraer las condiciones necesarias para la operación de retorno a Freud que Lacan propone, lo cual nos remite a encontrar las marcas que redefinen el inconsciente y la práctica analítica.
En su escrito L’étourdit (1972) Lacan dice: “El decir de Freud infiere de la lógica que toma como fuente el dicho inconsciente. En tanto Freud descubrió ese dicho, él existe.” Es por y con el acto de decir que Freud funda el Psicoanalisis, que Lacan formalizo como Discurso, como lazo social inédito.
A partir de Freud, el inconsciente adquiere una dimensión respecto del decir.
¿Cuál es la operación que Lacan realiza? ¿Cuáles son las consecuencias para la práctica analítica?
Cuando alguien habla en el análisis -en transferencia “por” y “con” la presencia del analista se escucha -en lo que dice – las marcas por las que ha de pasar por el hecho de hablar. Afectación que el lenguaje produce, en tanto que la palabra muerde al cuerpo, función significante que atañe a ese recorte del cuerpo.
Naturalidad perdida para el hablante, discordancia fundamental, entre el cuerpo como organismo y el discurso
Es decir, a partir de la enseñanza de Lacan con Freud constatamos que la ex –sistencia del inconsciente implica imposibilidad de articular en palabras ese resto que está articulado, imposible de satisfacer. Sujeto dividido por acción significante y por el objeto que Lacan escribe a, resto de esa operación,irreductible, imposible de decir y que sin embargo nos hace hablar, nos causa. El lenguaje es condición del inconsciente. El sujeto es siempre efecto de esta operación..
El campo del psicoanálisis es el de esta pérdida, sostenido en y por esa diferencia.
Se instituye una nueva topología para dar cuenta del sujeto hablante: un campo de goce, más allá del principio del placer. Hay marca, inscripción de esa falta fundante y es posible una operación de traducción.
Un estatuto de la falta que no sólo no es deficiencia sino que se articula en tanto es posible hacer algo con eso.
En nuestro horizonte el psicoanálisis se orienta en relación al sujeto en el orden del deseo, se trata de una práctica que restituye la función de la falta como dimensión constitutiva de lo humano y por lo tanto de su inalienable dignidad.
Alhablar en el análisis el inconsciente se hace discurso, y es cerñiido por la práctica analítica: -.El trabajo del inconsciente –sueños, lapsus, tropiezos- se hace saber. Pasa a ser un saber hablado no sabido. Un saber que se articula al que se le supone un sujeto.
No hay análisis sin analista
Operación de lectura que Lacan realiza en su retorno a Freud; la clave es la relación del sujeto al significante. En psicoanálisis se instituye un sujeto dividido, que surge como efecto del significante y de allí su sujeción al inconsciente. Un significante representa a un sujeto para otro significante.
Se trata del par ordenado, lógica que Lacan despliega y formaliza en su enseñanza: La relación entre S1 y S2 de la cual el sujeto es efecto. Sin la constitución de un S2 como un saber no sabido, no hay efecto sujeto. No hay sujeto previo a esta operación.
En el movimiento de retorno a Freud este estatuto del sujeto hace objeción a la idea de un inconsciente con contenidos, comandados por lo instintivo. “El inconsciente es lo que decimos.” [1] Como afirma Lacan en su Escrito Posición del Inconsciente. En las fallas, en las fisuras, en los tropiezos, solo en y por el hecho de hablar es que tenemos noticias de su existencia, de aquellos rastros, de aquellos pensamientos activamente pensantes. Esta es la lógica que se lee en el texto freudiano.
Por la escucha del analista se instaura un tiempo de hablar en el cual es posible que se produzca un decir.
El dispositivo analitico fundado a partir de la palabra a condición de cederla, genera las condiciones de posibilidad de real-izar ese pasaje, para quien habla- el analizante –pasar de ser hablado a hacerse sujeto de un decir. Por la posición del analista en la transferencia se produce esta operación: Corte que abre ahacer del determinismo una causa
Se trata dela subversión que el sujeto introduce EN el orden del deseo. Subversión -ese trastocamiento de la relación del sujeto al saber y a la verdad- que implica una operación de separación de aquello que al determinarlo lo aprisiona, la posibilidad de salir de la posición de objeto. Dar un paso.
De esto se trata que tener un deseo de deseo, que no sea el deseo del Otro. Y que por esa vía pueda des-contarse del campo que lo determina, existir como sujeto deseante. Margen de libertad posible para el ser hablante.
Así entiendo cuando Lacan en su Seminario El momento de concluir dice: saber-leer-de-otro-modo.
Si para alguien es posible sostenerse en el creer ahí, leer sus marcas en la resonancia de su decir, escuchar-se , podrá contar con eso, darse una vida de un modo más vivible.
El psicoanálisis en tanto es una práctica con consecuencias en el orden del decir que atañen al goce, en acto con-mueve al tiempo.
El análisis no es interminable; tiene un fin.
Ofrece las condiciones de posibilidad para que otro destino sea posible.
De la enseñanza de Lacan es posible extraer las condiciones necesarias para que se real-ize la operación de retorno que aporta a que Psicoanálisis siga.
Y entonces, así como no hay Lacan sin Freud; no hay Freud –ni psicoanálisis-sin Lacan.
Patricia Pirolo
Abril 2025.-
[1] Jaqcues Lacan. Escritos Tomo 2 Posición del Inconsciente. 790. 1960-1964