A propósito del Aniversario del nacimiento de Jacques Lacan
Por Analía Freiberg
Un día de abril de 1901 nacía Lacan.
A ciento veinticinco años: ¿Cómo h(a)cer memoria de su nacimiento?
¿Por qué h(a)cer memoria no tiene que ver con recordar, en el sentido de una efemérides?
¿Cuál es la diferencia entre recordar y h(a)cer memoria? ¿Qué implican cada una de esas prácticas? ¿Cuál nos concierne como practicantes del psicoanálisis?
No se trata de una rememoración ni de una conmemoración que implican remontarse al pasado.
Alicia: ¿Cuánto tiempo es para siempre?
Conejo blanco: A veces, sólo un segundo…
H(a)cer memoria, tiene una hechura Carrolliana.
Otra forma de decirlo, está en juego la temporalidad lógica del inconciente freudiano.
H(a)cer memoria del nacimiento de Lacan es una ocasión para cada quien de renovar el reconocimiento de una deuda a su enseñanza en cada lectura, en cada discusión, en cada análisis.
¿Cómo hacer un recorte de esa deuda de lectura, insaldable?
Pongo en valor esa forma de la transmisión que guarda una solidaridad ética entre lo que dice y lo que practica, bajo algunas coordenadas:
- Una relación a la seriedad del humor
“El saber del que nos ocupamos, es el saber inconciente… es un saber que de ningún modo se presta a un matrimonio feliz, un matrimonio que sería feliz, esto es lo fabuloso, quién conoce un matrimonio feliz?”
- Una relación a la maldad y la ironía.
“Lo que provoco en cierto nivel es acritud…”
- Una forma provocadora.
“La linguística me importa un bledo…”
“No crean que cuando pronuncié estas palabras resultara tan fácil encontrar oídos para escucharlas…”
- Un orden paradojal en juego.
Una obra que sostiene la articulación de una lógica, una ética, una política, una estética y una economía en juego.
“Aquel que me interroga sabe también leerme, y si no sabe leerme, es que nada tiene que hacer con mi respuesta”, dijo Lacan en el Seminario Los cuatro conceptos del psicoanálisis.
Una orientación a partir de la cual se renueva el desafío de mantener viva su
enseñanza, de una forma crítica y no acartonada.
Brindo por esas formas despabilantes, inquietantes, enigmáticas, malditas, hechas de la vitalidad y la infernalidad del deseo que señalan coordenadas para practicar su discurso, que es el nuestro.
Abril de 2026