A 51 años del comienzo de una historia que es presente

 

Hoy 28 de junio de 2025, es una alegría celebrar que la Escuela Freudiana de la Argentina, nuestra Escuela, cumple 51 años de existencia.

El acto de Fundación, realizado por Oscar Masotta, Norberto Ferreyra y un poco después Anabel Salafia, marca un punto de no retorno, algo que hizo que el psicoanálisis ya no fuese el mismo, que cambie de ahí en más. Por este acto se introduce el psicoanálisis lacaniano en América Latina y se comienza a desarrollar.

En 1991 se crean los Estatuto de la Escuela hito en el cual se afirma que la transmisión del discurso del psicoanálisis es por sus dispositivos el Cartel y el Pase, lo cual hace que la Escuela sea una Escuela lacaniana.

Hay una Enseñanza desde 1974 que ha formado y forma generaciones de analistas que también a su vez para aprehender comienzan a tomar el lugar de enseñantes.

La formación del analista es permanente, dinámica, al tiempo de cada uno, al ritmo que imprime el deseo de queda quien. La Escuela da lugar a que pueda ocurrir, no hay niveles de formación como en otras Instituciones o la Universidad, sino que la orientación está en función del interés, lo cual a veces no es sencillo, pero sí productivo.

Da lugar a pensar la práctica a ordenar la práctica.

Y como la práctica se ordena por el discurso del analista, lo que se pueda elaborar de la práctica deviene en la Escuela lazo social. Lo que se puede transmitir de la práctica del análisis, sea como analista sea por la experiencia del propio análisis, hace lazo social.

Estar en este lazo social es también un refugio contra el malestar, el malestar que implica vivir en un mundo plagado de violencia, por la miseria y la guerra.

Pertenecer es pertenecer a ese lazo, autorizarse en la práctica y basarse en ella, trasmitir lo que se hace a y con otros concierne a la autorización del analista. Esta instancia hace a lo que creo es el motor de lo que se puede aprehender. Se trata en la formación del analista no de una acumulación de saber sino de la práctica del discurso.

Del Cartel y del Pase, decimos, se trata de hacer la experiencia. El Cartel con su lógica de anudamiento permite hacer un producto propio y a la vez que se ha hecho con otros, un producto hecho así relanza el trabajo.

El Pase pone en juego la posibilidad de transmitir lo que ha ocurrido en un análisis, constatar el deseo del analista, con que se hizo ese deseo. Se constata si el deseo se encuentra en disposición a dar lugar a que otro realice la experiencia de un análisis.

De la Escuela también es posible decir que se trata de hacer la experiencia, que está hecha del tiempo y el afecto, el amor necesario para construir lo propio y que el psicoanálisis siga.

Porque tenemos esta historia que nos sitúa en el presente estamos invitados a construir el futuro.

Patricia Mora
Directora de la Escuela Freudiana de la Argentina