Los analistas operamos en el registro de la Versagung.
La abstinencia es lo que va a sostener la transferencia, sostener la acción de la palabra.
La transferencia como fenómeno, se separa de lo que es la confesión, no reduce el amor solamente a la vertiente imaginaria, sino que da lugar también a las otras dimensiones: a lo simbólico y a lo real.
Donde Lacan nos presenta el agalma, está el antecedente del objeto a. Antecedente que está entre los dos en juego: entre analizante y analista.
“La transferencia es el concepto mismo del análisis, porque es el tiempo del análisis” (Lacan)
La transferencia como concepto no puede aislarse de la repetición, el inconsciente y la pulsión.
UNBEGRIFF: no concepto, o concepto de la falta.
La repetición conmemora una marca de goce; conmemora la irrupción de goce traumático.
La repetición se lee en función del goce que esté en juego en la transferencia.
Para Freud: la repetición está motorizada por la búsqueda del objeto perdido. La satisfacción hallada difiere de la satisfacción buscada.
Para Lacan: no hay objeto perdido. Hay búsqueda de satisfacción.
El analista toma sobre sí la función del objeto a.
En el momento de cierre del inconsciente están en juego el deseo y el goce.
La transferencia no es sólo repetición: es la puesta en acto de la realidad sexual del inconsciente.