El sujeto dividido, forcluido por la ciencia rechazado por el discurso político, tiene su lugar en el psicoanálisis.
El análisis es el lugar donde el que habla entra como objeto de lo que dice y la vía es que pueda, como dice N. Ferreyra, hacerse sujeto del acto de decir.
El Inconsciente se hace discurso por la transferencia en el análisis
Es por la posición de objeto a que ocupa el analista, se hace soporte de la transferencia
Es en y con el acto analítico que alguien como analizante pasa de ser objeto de su decir a hacerse sujeto del mismo y el analista queda como resto de esa operación.
El discurso puede ser definido como aquello donde se habla de lo que se habla.
La transferencia como operador del análisis sostiene y transporta lo que del inconsciente, al hablar, se hace legible en el síntoma
El inconsciente como saber no sabido y hablado, se hará discurso y es posible concebirlo en términos de formalización a partir del invento del objeto “a”…porque el objeto “a” es una notación algebraica.
La esencia del psicoanálisis es un discurso sin palabras.
El traumatismo del encuentro con el lenguaje retorna como esa raíz inconsciente que se hace discurso en el análisis.
¿Cómo se juega la transferencia en el pase? Es ahí donde debemos pensar la transferencia al discurso.
La transferencia como operador del análisis soporta y traslada cómo se habla.
La transferencia hace pasar entre los cuerpos por el lazo social y porque se habla, el objeto “a”.